Sufriendo terribles emociones y logrando sobrevivir una semana de sube y bajas, dí con un curioso video en youtbe. Me hizo meditar mucho, sentirme un poco esperanzada; más no me engaño: no hay posibilidades de ese mundo para mi.
No sé a qué debemos semejante bombardeo de signos, todo últimamente lleva impreso una gran metáfora, utilizamos lenguajes inventados, códigos que compartimos con ese alguien especial (véase plural o singular... hoy no me apetece conjugar ¬¬) y nos permite comunicar sensaciones, emociones.
El festival de Cannes de este año ha premiado pues a un gran video; un cortometraje de lo rutinario que vivimos día a día, pero que, con un ojo soñador y una actitud lúdica ante la fatídica vida, podemos sorprendernos sonriendo:

