
Bien, segunda entrada.
Hoy me apeteció darle un poco de historia al curioso nombre que lleva mi nuevo blog.
Alebrije responde a un animal imaginario, propio y característico de los mismísimos sueños un posible "Frankestein" del mundo animalia gracias a que su fisionomia se adquiere al tomar elementos de varios otros animales.
Históricamente, y con el afán de posicionar a los alebrijes dentro de nuestra barra del tiempo, los alebrijes nacieron de la mano del artista mexicano Pedro Linares López. Él cuenta que, alguna vez por 1963, estando terriblemente enfermo - al borde de la muerte- tuvo un sueño: se encontraba en un bosque, rodeado de animales extraños nunca antes vistos que lo acompañaban de regreso a la "conciencia" mientras gritaban "¡Alebrije, alebrije!". Utilizó entonces ese nombre para describir a las criaturas de su sueño.
Culturalmente, los alebrijes son un elemento de la artesanía contemporánea mexicana. Son creados a partir de papel haciendo uso de la misma técnica para elaborar piñatas conocida como cartonería. Posteriormente son pintados con colores extremadamente brillantes y alegres.
Algunos artistas suelen tallarlos en madera, aunque tallar figuras en madera data desde las épocas de los Zapotecas.
Ahora... la segunda palabra clave.
Onírico-ca. adj. Relativo a los sueños. Como pueden ver, una explicación mucho más concisa que la anterior jaja. Onírico es una palabra que conocí en secundaria y desde ese entonces me ha causado mucha admiración. La he analizado desde todos los puntos de vista que he podido... en el plano fonético, ortográfico, morfológico... y en cada uno de estos me ha fascinado.
De carácter surrealista, es una palabra capaz de convertirse de lo lingüístico a lo plástico con una facilidad asombrosa. Observar los cuadros de Remedios Varo sería un claro ejemplo de ello.
¡Oh si! como nota al pie de página, no olvidemos que hoy son las Elecciones 2009, veamos qué tal resulta todo el asunto... que PRI, que PAN, que NUEVA ALIANZA, que ANULAR EL VOTO.
Si hubiese alcanzado a tramitar mi IFE, ya sé que haría con mi voto...