A pesar de este lento comienzo... creo que el pequeño alebrije va tomando forma ^^.
Pues bien, para conmemorar esta tercera entrada he decidido dedicarla a una mujer cuyo arte me ha impresionado por aquella sencillez que dificilmente se logra (incluso cuando uno lo busca premeditamente). Me refiero a la artista polaca Tamara de Lempicka.
Más que buscar dar una reseña de su vida... o una reseña de su obra... simplemente me parece maravilloso como una taza de café y un cuadro pueden levantarte el ánimo tan sublimemente...
Lempicka fue una de aquellas mujeres que se dedicaron a lo suyo, comprendieron su mundo y vivieron en paz con él... revolucionádolo por supuesto - ¿de qué sirve comprender tu mundo, tener aptitudes y habilidades... y simplemente vivir observando? -. Sus trazos seguros, aquellas líneas de color que mayoritariamente formaban lo que denominamos "retratos", aportaron una invaluable innovación estética para el Art Decó. Con mucho agrado me enteré que el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México le dedicará una retrospectiva con el fin de acercarla aún más a la población mexicana. Tristeza me da no poder asisitir... pero formidable noticia para aquellos que puedan visitar el Palacio antes del 2 de Agosto.
"El turbante verde" - 1930, óleo sobre tela
Provocando aún más asombro en mí -e irremediablemente arrancando una tímida sonrisa cómplice - descubrí que Lempicka "yace" en el mismísimo Popocatépetl: tras su muerte en Cuernavaca, su hija Kizzete y el escultor Víctor Contreras, arrojaron sus cenizas al volcán heráldico azteca.
Me pregunto vagamente... ¿es México refugio e idóneo lugar de descanzo para artistas de todo el globo?... ¿Sería que Remedios Varo sabía desde siempre que "México es el lugar surrealista por excelencia..."




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